ACOM - 30 mar 2017

 

Con fecha 28 de marzo, con motivo de la visita del grupo parlamentario israelí de amistad con España (con representación del amplio arco ideológico de la sociedad israelí), Podemos ha mostrado públicamente su interés por los interrogatorios “de más de diez horas (sic)” que las autoridades tributarias israelíes están realizando al “defensor de derechos humanos palestino (sic)” Omar Barghouti. En una atropellada exposición, se agitan y mezclan proclamas infantiles y falaces con la omisión de datos reales; el principal de ellos, que Barghouti está siendo investigado por evasión de capitales. No hay, por tanto, ni una sola mención a su carácter de defraudador fiscal, su rol como incitador a la violencia y glorificador del terrorismo, enemigo de la solución de dos Estados, y sempiterno proponente de la discriminación antisemita.

Pretender manipular la realidad en dichos términos resulta sonrojante. Pero no extraña, dada la trayectoria de Podemos en el ámbito institucional, donde ha trazado una férrea línea que persigue a los judíos y su Estado de forma concienzuda, apoyando  y dando cobertura financiera al movimiento BDS. Movimiento que, por cierto, está siendo vapuleado en los Tribunales por su flagrante conculcación de Derechos Humanos y su neto carácter discriminatorio. El BDS es el anti-israelismo y antisemitismo clásico, que une a ideologías de extrema izquierda y neonazis.

Omar Barghouti, co-fundador del movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones, y de la Campaña Palestina por el Boicot Académico y Cultural de Israel, es sospechoso de una evasión de impuestos de cerca de 700.000 dólares que ganó entre 2007 y 2016, mientras funcionaba como director de los recursos informáticos nacionales con sede en Ramallah, y comercializaba y alquilaba cajeros automáticos y otras tecnologías dentro de la Autoridad Palestina.

Barghouti, que reside en la ciudad israelí de Acre, depositó el dinero en una cuenta bancaria de Ramallah para ocultarlo a las autoridades fiscales israelíes, de acuerdo con los cargos contra él. También se cree que ha depositado los ingresos de una gira mundial de conferencias y derechos por sus libros en una cuenta bancaria en los Estados Unidos, ocultándolo de manera similar a las autoridades fiscales israelíes. Las tarjetas de crédito y los registros de transacciones que se encontraron en su casa apoyan sus sospechas según el fisco israelí.

Mientras que Barghouti ha sido puesto en libertad bajo fianza tras ser interrogado por las autoridades en Haifa, en este momento está sujeto a una prohibición de viajar, como puede ser común en cualquier país democrático donde se inician investigaciones fiscales de este corte.

Barghouti, un palestino nacido en Qatar, está casado con una mujer árabe-israelí, y mantiene el estatus de una residencia permanente israelí. Obtuvo una licenciatura en filosofía en la Universidad de Tel Aviv mientras que al mismo tiempo predicaba el boicot cultural a las universidades israelíes.

La campaña de BDS que Barghouti ayudó a lanzar en 2005 intenta deslegitimar y aislar a Israel en un esfuerzo por promover los intereses palestinos. Muchos de los líderes de esta campaña han afirmado públicamente  que buscan la destrucción de Israel, tal como ha manifestado el propio Barghouti: “No es viable la solución de dos estados, sólo uno: el palestino”. También dijo en 2014 que los palestinos tienen derecho a la “resistencia por cualquier medio, incluyendo la resistencia armada”.

Estos son los datos que Podemos-IU, torticeramente, eluden. No es nueva su obsesión contra el hogar de los judíos, Israel. Y tampoco sorprende que dicha formación, que se tiene por “látigo de evasores fiscales”, vuelva a callar cuando los amigotes son los que están implicados. Ya se llame Monedero y no declare escandalosas cifras provenientes del ejecutivo bolivariano, Echenique y su fraude a la Seguridad Social, Espinar y su estafa con la vivienda de protección pública, o, en este caso, los enriquecimientos ilícitos de un lobo con piel de cordero que enaltece el yihadismo internacional.